14 Abr

Practicando la aceptación

En el apoyo a personas que viven con dislexia no es suficiente buscar compensar las dificultades de lectoescritura, o en crear adaptaciones. Es menester apoyar a que las personas con estilo de pensamiento dislexico acepten sus dificultades. Sin esta aceptación el aprendizaje y el desarrollo personal se puede estancar.

En mis vacaciones de Semana Santa acabo de leer  The Book of Joy: Lasting Happiness in a Changing World por el Dalai Lama, Desmond Tutu, y Douglas Carlton Abrams (Traducido como El libro de la alegría: Alcanza la felicidad duradera en un mundo en cambio constante). En donde me encontré este párrafo que habla de la aceptación:

Ahora, tendríamos que entender que reconocer nuestras limitaciones y debilidades puede ser muy positivo. Esto puede darnos sabiduría. Si reconoces que eres inadecuado de alguna manera, entonces desarrollas esfuerzo. Si piensas, todo está bien y estoy agusto como estoy, entonces no intentarás desarrollarte más. Existe un decir Tibetano, la sabiduría es como agua de lluvia -ambas se juntan en los lugares bajos. Existe otro dicho, el florecer primaveral, ¿en donde comienza? ¿Empieza en lo alto de los cerros o en los valles bajos? El crecimiento comienza en los valles bajos. Entonces similarmente si te mantienes humilde, existe la posibilidad de que sigas aprendiendo (Traducción propia).

-Dalai Lama

Me pareció muy relevante, ya que en mi recorrido personal fue muy duro el camino de la aceptación. Desde la primaria sabía de mi dislexia, pero fue algo que aprendí a esconder. Inclusive al estudiar psicologia y estar en un posgrado, no me fue posible tener esta humildad. En otras palabras, fue muy dura la aceptación en mis dificultades para la lectura y la escritura. Esta obstinación me causo mucho dolor, me metió en muchas dificultades. Constantemente me metía en situaciones en donde quería demostrarme que había superado mis limitaciones. En la universidad trabajé como reportero para el periódico universitario. Hice un buen trabajo, pero me compre de agratis mucho estrés y mucha presión. Aprendí a comprometerme con proyectos que eran sumamente difíciles para mi, pero que gracias a la adrenalina del estrés lograba redactar. Pero esto a llegó su límite muy pronto. No me ayudó en el momento de escribir mis tesis, y al contrario, la presión fue en extremo intensa, al punto de llevarme a momentos muy oscuros de depresión y desesperanza. Sin la aceptación, sin la humildad, no me anime a solicitar ayuda, aun cuando tenía la posibilidad de acceder a adecuaciones, no me dignaba aceptarlas -sobretodo estudiando en Estados Unidos, porque en México son prácticamente inexistentes. Me quería forzar no solamente a ser normal, sino a ser destacado. Aunque me fuera bien, solo veía mis limitaciones, las cuales ocultaba, aun cuando no era necesario, aun cuando me encontraba con gente que no me juzgaba.

Observó que en los recursos sobre dislexia (en libros, en páginas de internet, en recursos didácticos y adecuaciones), en las investigaciones, existe un sesgo hacia el tratar de “curarla”, o en reducir las dificultades, en aparentar ser normal. Lo puedo entender, el estigma hacia las dificultades de aprendizaje es grande, y tiene implicaciones importantes en cuanto al desarrollo profesional. Puedo entender la preocupación de los padres y maestros en fortalecer las habilidades de lecto-escritura a niveles normales. Sin embargo encuentro muy poco respecto aceptarnos tal como somos.

El hecho es que sí tenemos dificultades y limitaciones en nuestro aprendizaje (aunque tenemos otras ventajas). El sistema educativo, por lo menos en México, las subraya, y en la mayoría de los casos estigmatiza a las dificultades de aprendizaje como flojera o como falta de inteligencia de parte de los estudiantes. El simple pretender que no existen dificultades, o mejor dicho, diferencias en el aprendizaje, no hace más que postergar en muchos dificultades emocionales en los momentos de aprender.  Por esto me parece urgente en trabajar en la aceptación.

Al aceptar nuestras limitaciones, y al reconocer nuestras habilidades, tenemos un perfil completo que nos permitirá reconocer las condiciones que necesitamos para aprender. Nos permitirá reconocer en el mundo laboral, en qué contextos podemos contribuir con el máximo de nuestras habilidades, aprendiendo a comunicar las actividades que nos exigen mucho  y los momentos en donde será necesario ser humilde y solicitar apoyo de otros compañeros, de otros profesionales o de herramientas tecnológicas adaptativas (por ejemplo, los correctores de texto, o la tecnología Text-a-Voz). Me ha tomado años aceptarme tal como soy, y simultáneamente aprender asumir mis limitaciones y mis habilidades. Aún tengo muchos retos para aceptarme, pero he aprendido encontrar ámbitos laborales en donde mis superiores y compañeros son flexibles, he aprendido a compartir mis dificultades aun sabiendo que puedo ser juzgado, pero a la vez, que puedo delinear las condiciones que necesito para escribir proyectos, para contribuir en las organizaciones en donde he trabajado, y para dar lo mejor de mi labor y esfuerzo.

En los esfuerzos de enseñar a estudiantes a vivir en condición dislexica, la aceptación tendría que ser tan fundamental como fortalecer las habilidades de lecto-escritura. ¿Cómo apoyamos esta aceptación?

Como primer paso, el comunicar una perspectiva de neurodiversidad. El aprender a comunicar a los estudiantes con dificultades que la escuela está diseñada para personas neurotípicas, y que para algunos es más difícil aprender en la escuela que para otros. Aunque algunos aprendizajes son más difíciles, pueden reconocer en donde tienen habilidad: en la música, en el deporte, en la creatividad, en el dibujo, en contar historias, en comprender a otros. Estas habilidades no se califican en la escuela, pero son tan importantes como leer y escribir.

El ofrecer una perspectiva del aprendizaje como desarrollo. Indicar que el esfuerzo es más importante que el resultado (una calificación). Que en la lecto-escritura tendrán que realizar más esfuerzo, pero esto no los hace menos capaces, menos inteligentes. Además, hay que esforzarse en nuestras áreas de habilidad, y que esto los protegerá de sentirse limitados.

Que el utilizar adecuaciones no es trampa, aun cuando otros alumnos (o inclusive maestros) digan que lo es. El contar con más tiempo para realizar exámenes o trabajos no es un privilegio, son condiciones que necesitan para aprender. El utilizar tecnología como corrector ortográfico o texto-a-voz no demerita su esfuerzo, son herramientas que les permitirá aprender mejor. También se vale preguntar, aclarar, pedir apoyo de otros siempre y cuando no nos ahorre de la labor de aprender.

Finalmente, el dejar en claro que el proceso de aprendizaje para ellas y ellos será un proceso largo, frustrante, seguido difícil, pero también puede ser emocionante, interesante y lleno de curiosidad. Descubrirán maneras diferentes para aprender cosas que se les dificulta. Podrán usar sus habilidades para demostrar lo que ha aprendido (mapas mentales en lugar de ensayos, o una demostración práctica, un video, etc.). Tal vez aprender contenidos por su propia cuenta complementen lo que aprenden en clase. Quizá tendrán que buscar videos para fortalecer un tema. Aunque este esfuerzo extra puede ser una lata, en un futuro les permitirá ser más versátil en sus estudios o en su trabajo.

Estoy seguro que existen otras formas de fomentar la aceptación. Lo que les comparto son aprendizajes propios y lo que he visto que funciona en terapia. Deben existir muchas formas más. Ayudenme a expandir esta lista de posibilidades. Compartan otras formas de sembrar aceptación en la sección de comentarios abajo.

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