14 Jun

Cómo deje de mentir al aceptar mi dislexia

En esta categoría de blog dislexico intento no corregirme tan detenidamente, permitiendo que fluya lo que quiero expresar. Como dislexico, siempre me estoy deteniendo al escribir, como si estuviera caminando en campo minado, y esta categoria de blog intento escribir con mi voz, tal como es, asi espero que perdonen mis errores, pero que logren escucharlos, e ir más alla de estos.

Me costó mucho aceptar mi dislexia. Sucedió hace aproximadamente 10 años, y aunque entendía intelectualmente que tener dislexia no es flojera, no es una falla en el caracter, aun lo vivia así, como una debilidad fundamental en mi ser ¿Por qué? Aún existe en mi sociedad un profundo estigma hacia la dislexia. Gente cercana a mi no me creían al decirles que tenia dislexia, pensaban que era una cuestión de no creer en mí mismo, de inseguridades (que si las tenia, pero no venian de la nada). Puedo ser muy claro en mis ideas, tengo mis momentos, más cuando las hablo, no tanto cuando las escribo. Para escribir tengo que madurar lo que quiero decir, y después de añejar la idea en mi cabeza, puedo comenzar a redactar. Puedo aparentar muy bien no tener dificultades. Pero las tengo. Puedo cometer errores absurdos que para varios son peor tonteria. Inevitable no sentirse tonto cuando pasan.

Hace cuatro años, en un momento en donde mis recursos economicos eran muy limitados, fui a un cajero de un banco Mexicano conocido. Al retirar el dinero, estas cajas en particular permiten seguir realizando operaciones sin marcar de nuevo el PIN.  Así fue que en el periodo de mayor estres economico, y de llegar con prisa, mi falta de atención hizo que dejara la tarjeta. Un desconocido retiró la mitad de mi quincena. Fue un simple error, que me consto mucho, entre en desesperación, me di los peores insultos que se puede uno decir, y al final de cuentas por ser mi error, el banco no podía hacer nada al respecto. Un error que pudiera cometer cualquiera, pero fue un error que se repitio el siguiente mes. A veces mi memoria me la juega así, y me puedo sentir como el más tarado del mundo, y fue algo que quise ocultar, la veguenza que sentí fue de las más profundas, sentí que mi distracción hizo que le fallará a mi familia. Afortunadamente cuento  familia una directa y extensa que me apoya, y el incidente no paso a mayores. Pero se que al contarlo, para algunos, fue totalmente mi culpa, lo fue, pero son errores que a veces no puedo evitar.

Es así que puedo ser muy inteligente en momentos, y en otros, puedo cometer errores garrafales. Durante años, y desde pequeño aprendí a mentir, a ocultar o maquillar mis errores para no parecer un tonto. Me convertí en un experto de excusas para justificar trabajos tarde, o porque tardaba tanto para terminar reportes o propuestas, aprendí a justificar errores de redacción, y a no admitir errores. Maestros se soprendian al ver la brecha en lo que desmostrava saber en clase, y en como me hiba en el examen. También ahi tenia justificaciones, que tenia estres, que estava desvelado, que todo y no habrirme sobre mi condicion. Todo esto cambió cuando después de pasar por graves problemas de salud por estrés logré admitir que la dislexia no se supera pretendiendo ser «normal» o aparentando hacer cosas que me hicieran sentir inteligente. Decidí arriesgarme, y salir del closet con mi dislexia.

Me animé como maestro de universidad en ese entonces a compartir mi experiencia creciendo con dislexia  a un grupo de alumnos de educación, futuros maestros. Ya no tenia el terror de escribir en el pizarrón algo mal y parecer un tonto. He aprendido a hablar las condiciones que necesito para redactar un texto, sabiendo como lo mencione antes mi necesidad de añejar ideas, la estructura de redacción, y otras cosas, antes de redactar un texto. Ahora al reconocer mejor mis habilidades y dificultades puede ser más claro para aceptar o no responsabilidades. Me he esforzado mucho para no hacer de mi dislexia un pretexto que me limite. Así he dejado de ocultar mis errores. Fue así que pude hablar sobre lo que me paso con el cajero (dos veces, y desde entonces no ha sucedido, pero seguramente fue porque cambie de banco), hablar de manera abierta sobre mis errores, y se que algunos me juzgaron, más sin embargo fue más el apoyo y los ánimos. 

Con esto no estoy invitando a que le cuenten a todo mundo sus errores, ni menos que escriban un blog disponible, este si, en todo el mundo. Pero si tener compasión con nuestras dificultades, y buscar el apoyo emocional constante que requerimos para seguir adelante en un mundo que juzga a los errores como pecados. Para aprender necesitamos equivocarnos, los errore pueden ser profundamente pedagogicos. 

Un pensamiento en “Cómo deje de mentir al aceptar mi dislexia

  1. Your honesty and clarity of your journey dealing with dyslexia and its impact on you in so many ways is deeply moving. I think many of us can “relate” to many of the emotions and feelings you are expressing….we have all been brought up to believe that making mistakes is a mortal sin and better not to try to do anything than try and make a mistake.
    As a long time special educator myself, I have worked hard to look at my mistakes as learning experiences and constantly teaching my young students of 3-5 years old or college students to not put so much negativity on their mistakes…and to applaud them as learning experiences, way to learn something new…and it isn’t easy…
    You are courageous and I so appreciate your leadership in teaching all of us thru your dyslexic viewpoints and experiences how the world might look to others as well.

    As we continue to grow and develop, my friend.

    Gayle

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